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Una historia de amor — por la vida, los viajes y Icaraizinho.
Fue durante un viaje por el Nordeste brasileño cuando todo cambió. Al llegar a Icaraí de Amontada — el pueblo, la bahía, la luz — algo encajó de una manera que no tiene explicación. Y cuando descubrimos la Vila Icaraí, la decisión fue inmediata: aquí era donde queríamos empezar de nuevo.
Venidos de Francia, trajimos en el equipaje el gusto por los detalles, el placer de la buena mesa y una cierta idea del buen recibir. Hoy, cada mañana empieza con un desayuno casero con toque francés, y cada huésped es recibido como si estuviera en casa — porque eso es exactamente lo que es Vila Icaraí para nosotros.
"Escondida entre cocoteros, a dos pasos del océano y de los spots de kite, la Vila Icaraí es un refugio de calma y autenticidad donde cada detalle está cuidadosamente pensado — desde los desayunos caseros con toque francés hasta la tranquilidad celosamente preservada del lugar."
Una pousada que preserva el encanto del lugar, lejos del turismo masivo.
Cada huésped es recibido con atención y cariño — como en casa.
Del desayuno a la decoración, un cuidado especial que viene de lejos.
Cuidar del lugar que nos acogió también forma parte de nuestra misión. La pousada se abastece de energía solar — producida en nuestro propio tejado — y cada día buscamos reducir nuestro impacto ambiental, respetando la naturaleza que hace Icaraizinho tan especial.